Editorial #1: Una revista de izquierda

Puede que hayamos tenido que devolver mucho del terreno tomado en las luchas, pero hemos conseguido establecer trincheras avanzadas que antes no teníamos. El nacimiento de ROSA expresa ambas situaciones: el fin de la diversidad amplia y multiforme de iniciativas mediales de lucha que existió en la última década, pero también la conquista de bastiones críticos, la recuperación de la capacidad de producir espacios que densifiquen el pensamiento socialista.

por Comité Editorial Revista ROSA

imagen/ militante comunista lee las noticias a las obreras en Hanoi, Vietnam del norte, 1968. Fuente: Manhhai.


 

“El enmudecimiento editorial significa una derrota intelectual”

Perry Anderson

La fundación de una revista de izquierda es siempre un avance, pero también una advertencia. Se avanza, porque se abre un espacio de resolución en calma y con frialdad de aquello que en la maniobra coyuntural solo es urgencia. Sin embargo, se advierte de inmediato que hay cosas por resolver, problemas que no conocemos y debemos descubrir y, sobre todo, advierte debilidades costosas. Una revista de izquierda, con sus tiempos distintos respecto de la lucha política formal, es prueba de un mínimo vigor intelectual en el campo; asimismo, una advertencia sobre la carencia reflexiva del ímpetu. ROSA surge como expresión pura de este contradictorio momento en su versión digital que se inaugura hoy y en su versión impresa cuatrimestral que inauguraremos en abril de 2019. Es una revista de izquierda para la izquierda y, por lo mismo, a veces tendrá que ser contra la izquierda en términos de sus propios límites e inmovilidades.

Es una revista de izquierda porque se reconoce en una tradición de resistencia, lucha y acción política en pos del socialismo, que toma posición en su presente. De ahí la bandera roja, tan multifacética como clara en sus límites. Enunciar desde el rojo y la izquierda significa establecer un campo en las costumbres y vida cotidiana, incluso antes que en la política. Un campo que se concibe parcial y desde allí plantea una crítica a la universalidad capitalista y antihumana, a los teoremas y paradigmas incoherentes que defienden la coherencia de la dominación. La revista que comienza hoy busca el antagonismo irreductible a la explotación, a su vez que una fraternidad basada en la crítica con los que luchan por superarla.

ROSA, como cualquier posición materialista que se precie de tal, se funda asumiendo su contexto como oportunidad política. Por un lado, en el marco de luchas globales antineoliberales en 2011 se produjo un encuentro entre una vieja militancia, todavía no tan agotada como para pelear una vez más y nuevas subjetividades empujadas al conflicto por su propia insoportable realidad. Dichas luchas constituyeron ciertas vanguardias, que en general devinieron en partidos, parlamentarias y una nueva clase política de izquierda. Por otro lado, un inusitado levantamiento feminista que ha tenido como una de sus corrientes fundamentales una posición marxista, que plantea luchas de trabajadoras a la vez que ha refrescado el debate teórico. La acción de la izquierda en lugares como España, Colombia, Inglaterra o Chile son expresiones de estos avances.

El resurgimiento de la lucha social que demandó una política propia so pena de ser cooptada por la política restauradora -disyuntiva que en el caso de la lucha feminista se muestra dramáticamente clara-, le otorgó a la construcción de revistas y nuevos medios un espacio fundamental. Se trató de redescubrir la injusticia naturalizada y volver a la crítica de lo cotidiano y por ese camino, criticar todo lo existente. En distintos medios, no solo escritos, se recuperaron las herramientas básicas del pensamiento revolucionario: la democracia como garantía contra el poder, la desconfianza con el Estado y sus instituciones, la conciencia que terminar con el capitalismo es una cuestión de supervivencia de la especie humana.

¿Cuál es la situación actual de la revitalización de las luchas sociales y políticas desde la izquierda en la última década? Por una parte, el entusiasmo y el ímpetu que mostraron las luchas sociales y el despegue orgánico de una nueva izquierda no ha sido suficiente para revertir la pobreza crítica y estratégica. Si la izquierda estaba en  un estado de desmoralización y deshuese desde, por lo menos la década de 1990, un par de años de lucha no podían reconstruir el edificio. Sigue abierta la cuestión si dicha reconstrucción es lo que procede o simplemente hay que dibujar nuevos planos. La arquitectura política de una nueva izquierda resalta en la lista de pérdidas del inventario. Por otra parte, la capacidad de la política de la transición global para procesar la crítica de masas y reconvertirla en el casillero izquierdo de la redundancia administrativa de las democracias vacías del presente se demostró enorme y difícil de sortear. La crítica ideológica, cultural y estratégica que surgió de las luchas de la última década que se contenía en sus propios medios autónomos, fue decayendo en años recientes. La mayoría de las revistas construidas en la coyuntura desapareció, su destino estaba atado a la lucha social y cuando la “marcha hacia adelante” se frenó, los medios también lo hicieron. El debate social y cultural, como base de la actividad de movilización desde la izquierda frente al poder, fue desplazado por el debate técnico de las cuestiones del acceso al Estado y a veces derechamente en su piadosa administración subsidiaria. Hoy la izquierda discute más sobre porcentajes en los presupuestos que cómo conformar un movimiento popular politizado. Toda esa discusión, además, a través de los medios oficiales de la política formal, sin densidad, imponiendo frases agitadoras que esconden negociaciones indecentes.

Así y todo, si bien la historia reciente de los medios de izquierda puede ser vista como una derrota de los principales esfuerzos de la última década, también se debe observar el afianzamiento y maduración de lo conquistado en el mismo período. Puede que hayamos tenido que devolver mucho del terreno tomado en las luchas, pero hemos conseguido establecer trincheras avanzadas que antes no teníamos. El nacimiento de ROSA expresa ambas situaciones: el fin de la diversidad amplia y multiforme de iniciativas mediales de lucha que existió en la última década, pero también la conquista de bastiones críticos, la recuperación de la capacidad de producir espacios que densifiquen el pensamiento socialista.

Es una cuestión de perspectivas. Puede que estemos en un mundo angustiante e incierto, donde casi nada de lo que sabíamos nos permite ver con claridad una salida política para la humanidad, pero estamos vivos todavía. En algún momento el capitalismo dominante anunció el fin de la historia y hoy ni siquiera puede asegurar su propia existencia. Las tendencias hegemónicas nos proponen solo la barbarie, volver a la mistificación de reyezuelos y razas y echarnos a la guerra. Nos proponen la violencia y el odio para gestionar sus negocios. Nosotros debemos proponer el futuro, la verdad, la igualdad social y la defensa de la vida. Debemos construir la crítica más aguda, construir la fuerza organizada, la política inteligente de los subalternos. ROSA se pone a disposición total de quienes, con su creatividad, reflexión, experimentación e investigación, quieran aportar a estos fines.

Recibiremos sus aportes, esperamos que la revista funcione sobre todo con la comunidad de izquierda de habla hispana. La valoración de sus lectores estará en la utilidad que tengamos en la activación de reflexiones, críticas y acciones, en cuánto acompañen el avance real de la lucha popular.

Bienvenidas a ROSA, una revista de izquierda.

Un Comentario

  1. El movimiento de los chaquetas amarillas va tras la derrota de Macron en Francia, por su extraño intento de implementar una política para promover el sistema neoliberal global frenéticamente cuando este sistema se resquebraja por todos lados y se desmorona.

    Poco a poco la desilusión ciudadana que llevó a elegir a este dandy neoliberal de apellido Macron, también se vuelca a las calles y pretende descargarse contra el que prometió mejorarlo todo y cambiar las políticas del Estado de Bienestar supuestamente fracasado, porque intenta hacerlo a través de desbloquear los supuestos nudos Gordianos que serían las políticas fiscales y de protección de los derechos ciudadanos e “inflexibilidad laboral”, bajar los salarios, y debilitar los sindicatos, cuando la VERDAD es que no hay más que dos lazos canallas nada de Gordianos:

    1. La OBSCENA DESIGUALDAD por la apropiación de rentas monopólicas y la mercantilización también monopólica de los servicios sociales (educación, salud, pensiones, seguridad, y servicios de utilidad publica nacional como las vías de circulación, los medios de transporte urbanos y otros, el agua, las comunicaciones, etc.)

    2. La destrucción de la naturaleza.

    En los países del tercer mundo centrados en la exportación de recursos naturales, además el lazo degollador de los ciudadanos es la apropiación privada o flagrante ROBO de las Rentas que genera la escasez de algunas materias primas que perteneces a todos los ciudadanos.

    ¿Las supuestas élites al servicio de los ultra ricos ladrones, y éstos, estarán esperando la emergencia de un Robespierre que pase a unos cuantos por la GUILLOTINA al grito de:
    Libertad, Igualdad, Fraternidad ?

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